Este artículo esta copiado de la página de la NASA : Nasa@Science: Se descubre la fuente de energía del Viento Solar
21 de marzo 2013: Usando datos de una veterana nave
espacial de la NASA, investigadores han encontrado indicios de una
fuente de energía en el viento solar que ha captado la atención de
quienes investigan en el campo de la fusión. La NASA podrá poner a
prueba esta nueva teoría más adelante, en el transcurso de esta década,
cuando envíe una nueva sonda hacia el Sol con el fin de realizar
observaciones de cerca.
El descubrimiento fue realizado por un grupo de astrónomos que
intentaba resolver un misterio que tiene décadas: ¿qué es lo que
calienta y acelera el viento solar?
El viento solar es un flujo caliente y de alta velocidad de gas
magnetizado, que emana de la parte superior de la atmósfera del Sol.
Está compuesto de iones de hidrógeno y helio, y una pizca de elementos
más pesados. Los investigadores lo comparan con el vapor de una olla de
agua hirviendo sobre una estufa; de hecho, el Sol se está evaporando,
literalmente.
"Sin embargo", dice Adam Szabo, del Centro Goddard para Vuelos
Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), "el viento
solar hace algo que el vapor en su cocina nunca hace. Conforme el vapor
sale de una olla y se eleva, se desacelera y se enfría. Pero cuando el
viento solar se aleja del Sol, se acelera, y triplica su velocidad tras
su paso a través de la corona. Además, algo dentro del viento solar
continúa calentándolo a medida que fluye hacia el frío del espacio".
Encontrar ese "algo" ha sido una meta de los investigadores
durante décadas. En las décadas de 1970 y 1980, las observaciones de las
dos naves espaciales Helios, de propiedad de Alemania y Estados Unidos,
permitieron formular las primeras teorías, las cuales usualmente
incluían alguna combinación de inestabilidades del plasma, ondas
magnetohidrodinámicas y calentamiento turbulento. Reducir el número de
posibilidades fue todo un reto. Al parecer, la respuesta yacía escondida
en un conjunto de datos de una de las naves espaciales más viejas de la
NASA que aún funciona, una sonda solar llamada
Wind (Viento, en idioma español).
Lanzada en 1994,
Wind es tan antigua que emplea cintas
magnéticas similares a las anticuadas cintas de 8 pistas para registrar y
reproducir sus datos. Equipada con un grueso blindaje y sistemas
doblemente redundantes para evitar cualquier falla, la nave espacial fue
hecha para durar; al menos un investigador de la NASA se ha referido a
ella como la "Battlestar Galactica" de la flota de heliofísica, haciendo
referencia a la historia de ciencia ficción que lleva ese nombre.
Wind ha sobrevivido a casi dos ciclos solares completos y a una cantidad enorme de erupciones solares.
"Después de todos estos años,
Wind aún nos envía
excelentes datos", dice Szabo, quien es el científico de proyecto de la
misión, "y todavía conserva unos 60 años de combustible en sus tanques".
Emplear a
Wind para descifrar el misterio fue, según
Justin Kasper, del Centro Harvard–Smithsoniano de Astrofísica, "una
decisión obvia". Él y su equipo procesaron el registro completo del
viento solar que recolectó la nave durante 19 años, el cual incluye
mediciones de la temperatura, el campo magnético y la energía, y ...
"Creo que la encontramos", dice. "La fuente de calentamiento del viento solar son las ondas ciclotrón iónicas".
Las ondas ciclotrón iónicas están compuestas de protones que
describen trayectorias circulares alrededor del campo magnético del Sol
con el vaivén típico de una onda. De acuerdo con la teoría desarrollada
por Phil Isenberg (de la Universidad de New Hampshire), expandida por
Vitaly Galinsky y Valentin Shevchenko (de la UC San Diego), las ondas
ciclotrón iónicas emanan del Sol. Al atravesar el viento solar,
calientan el gas a millones de grados y aceleran el flujo a millones de
kilómetros por hora. Los hallazgos de Kasper confirman que en efecto hay
ondas ciclotrón iónicas en acción, al menos en la vecindad de la Tierra
donde opera la sonda
Wind.
Según Kasper, las ondas ciclotrón iónicas pueden hacer mucho más
que solamente calentar y acelerar el viento solar. "También son
responsables de algunas de las propiedades muy extrañas del viento".
El viento solar no es como el viento en la Tierra. Aquí en nuestro
planeta, los vientos atmosféricos transportan el nitrógeno, el oxígeno y
el vapor de agua todos juntos; todas las especies químicas se mueven a
la misma velocidad y tienen la misma temperatura. El viento solar, por
otro lado, es más extraño. Los elementos químicos que se encuentran
presentes en el viento solar, como el hidrógeno, el helio y los iones
pesados, se mueven con diferentes velocidades, tienen distintas
temperaturas y, lo más extraño de todo, poseen temperaturas que cambian
según la dirección.
"Nos hemos preguntando durante mucho tiempo por qué los elementos
más pesados en el viento solar se mueven más rápidamente y tienen
temperaturas más altas que los elementos livianos", dice Kasper. "Esto
es completamente opuesto a la intuición".
La teoría ciclotrón iónica lo explica: los iones pesados resuenan
fácilmente con las ondas ciclotrón iónicas. En comparación con sus
contrapartes más livianas, obtienen más energía y se calientan al
oscilar con las ondas.
El comportamiento de los iones pesados en el viento solar es lo
que intrigada a los investigadores en el campo de la fusión nuclear.
Kasper explica: "Si uno mira los reactores de fusión en la Tierra, uno
de los grandes obstáculos para su funcionamiento es la contaminación.
Los iones pesados que se desprenden de las paredes metálicas de la
cámara de fusión se introducen en el plasma donde la fusión se lleva a
cabo. Los iones pesados irradian calor. Esto puede enfriar el plasma al
punto de detener la reacción de fusión".
Las ondas ciclotrón iónicas del tipo de las que Kasper ha
encontrado en el viento solar podrían proporcionar una forma de revertir
este proceso. En teoría, podrían usarse con el fin de calentar y/o
eliminar los iones pesados, devolviendo así el equilibrio térmico al
plasma que se está fusionando.
"He sido invitado a varias conferencias sobre fusión para hablar de nuestro trabajo sobre el viento solar", dice.
El siguiente paso, Kasper y Szabo concuerdan, es determinar si las
ondas ciclotrón iónicas se comportan de la misma forma adentro de la
atmósfera del Sol, donde el viento solar comienza su viaje. Para
averiguarlo, la NASA planea enviar una nave espacial al interior mismo
de la atmósfera del Sol.
Programada para ser lanzada en 2018, la Solar Probe Plus (Sonda
Solar Plus, en idioma español) se adentrará tan profundamente en la
atmósfera solar que el Sol parecerá 23 veces más grande de lo que parece
cuando se lo observa desde los cielos de la Tierra. En su máximo
acercamiento, a unos 7 millones de kilómetros de la superficie del Sol,
la sonda Solar Probe Plus tendrá que soportar temperaturas que exceden
los 1400 grados Celsius y sobrevivir a ráfagas de radiación de niveles
que ninguna otra nave espacial ha experimentado. El objetivo de la
misión es tomar mediciones del plasma y del campo magnético del Sol
justamente en la fuente del viento solar.
"Con la sonda Solar Probe Plus podremos llevar a cabo experimentos
específicos para poner a prueba la teoría ciclotrón iónica empleando
sensores mucho más avanzados que los que lleva la nave espacial
Wind a bordo", dice Kasper. "Esto debería darnos un entendimiento mucho más profundo de la fuente de energía del viento solar".
La investigación descripta en esta nota fue publicada en Physical Review Letters
, el 28 de febrero de 2013: "Sensitive Test for Ion–Cyclotron Resonant Heating in the Solar Wind"
("Prueba de Alta Sensibilidad del Calentamiento Resonante Ciclotrón
Iónico en el Viento Solar", en idioma español), por Justin Kasper y
colaboradores.